miércoles, 19 de septiembre de 2012

Sobre la realidad alienante



Hay un falso sentido de urgencia que domina la dinámica de la vida humana, hemos sucumbido a todo aquello que nos han ido poniendo como modelo para la vida. Hemos caído en cada una de las trampas cual entes de experimentación. Si, parece un texto de ficción el que ando haciendo pero no lo es y no estoy descubriendo nada sino sólo repito con mi propia voz lo que ya muchos teóricos nos han dicho.
Somos parte de un espectáculo como decía Baudrillard. Estamos en un momento en el que buscan hacernos ver que la realidad esta cambiando, que no es tan mala como nos han dicho. Se están “humanizando y preocupando” por todos nosotros “Aquellos”, quienes toman las decisiones. Estamos -dice Zizek- ante un discurso liberal-progresista. Un ejemplo clarísimo lo tenemos en aquellos hombres de Porto Davos ese grupo de gente poderosa que dice tener una ideología izquierdista antiglobalización. Sí, se preocupan por los que estamos debajo de sus asientos. Ya nos pone Zizek un gran ejemplo de esto cuando nos platica con su peculiar tono, sobre Bill Gates; ese gran hacker con connotación de subversivo y marginal que se ha hecho con el poder y se disfrazó de respetable presidente. 
La tendencia tal parece que es la de un grupo de comunistas liberales que no son más que grandes ejecutivos con espíritu de protesta  (Geeks) que se han construido  con las grandes corporaciones. Siendo de este modo, una especie de versión nueva y posmoderna de la vieja mano invisible del mercado de Adam Smith ¿A quién querrán engañar? Pues dudo que sea realmente un golpe de espíritu bondadoso lo que los hace actuar así. Es mas bien, la falta de sentido que tienen en sus vidas y por ello buscan darle un sentido más profundo a favor de lo espiritual  pues es evidente que ellos buscan dar soluciones a problemas concretos pues no tienen idea de lo que realmente vive la clase trabajadora. Por lo mismo, aman las crisis humanitarias  pues es justo ahí donde entran a escena sacando lo mejor de sí mismos. Pues su éxito en la vida consiste en la ayuda que dan a la gente, se sienten bondadosos y además reconocidos por ello. ¿Para qué sirve tener ordenadores si la gente no tiene suficiente para comer y muere de disentería? Preguntaba Bill Gates en una conferencia. Pero ¡Claro! llegó a esa cuestión después de hacerse multimillonario gracias a los ordenadores. Ya bien acomodado en su realidad, evidentemente le queda tiempo para pensar en los demás.
Estamos ante seres de doble dimensión que por un lado son hombres crueles de negocios y por el otro, reconocidos filántropos. He aquí la máscara humanitaria que pretende explorar el rostro de la explotación pues como bien dice Zizek “Cuando donan su riqueza acumulada al bien público, el capitalista se niega a sí mismo como mera personificación del capital y su reproducción ampliada”. (p.35). Su “obra de caridad” no es sólo una idiosincrasia personal sincera o hipócrita sino el punto que sólo ha ido posponiendo la crisis en la cual ya estamos inmersos.  Pues la clase media es un lujo que no puede seguir permitiéndose el capitalismo.
Triste realidad pero así es, esos filántropos que donan millones para la lucha contra el cáncer, han arruinado miles de vidas puesto que son los agentes de una gran violencia estructural que a su vez crea las condiciones para las explosiones de violencia subjetiva, una violencia que incluso es la generadora de epidemias como el cáncer. Estos seres de supuesta bondad, son en realidad  el enemigo de cualquier lucha progresista, sólo buscan resolver lo “aparente” y no el fundamento real que hace que este mundo vaya mal.
¿Cómo es que no nos percatamos de esto tan fácil? Es tan claro que el modo de introducir la pasión y movilizar a la gente de  modo activo lo hacen a través del uso del miedo. La biopolítica es una política del miedo. Nos debe quedar claro que la idea de Democracia es tan sólo eso, una idea. En realidad, la democracia es el tirano del S.XXI; un tirano que nos lleva a comportamientos absurdos como especie y como sociedad. Una tiranía que ha hecho de esta realidad, un holocausto planetario.
Nos cuestiona Zizek: ¿No es extraño que el mismo soldado que mata civiles inocentes dé la vida por sus compañeros de batalla?, ¿no es absurdo que nos escandalice que haya ataques terroristas pero nos deje inmutables el asesinato de una mujer?.  Nos escandalizan muchas situaciones pero somos permisivos con actos detestables. ¿Por qué abstraernos del holocausto de la segunda guerra mundial cuando hoy en día juzgamos las políticas de Israel contra los Palestinos? El holocausto es un acto terrible, impronunciable pero es quizá lo único que redime su comportamiento  criminal con los Palestinos.
Ellos, víctimas del holocausto, se han convertido en los reproductores de uno igual. Habría entonces que tratar de replantear la coherencia e importancia de los principios morales  basados en las convicciones y en un sentido de corresponsabilidad de tal suerte que la violencia sea lo que dice Zizek que es: Una perversión radical de la humanidad.
Uno de los tantos peligros que ha tenido el capitalismo, es que se ha movido en una dinámica que nos priva de mundo, despojando a la gran mayoría de toda cartografía que contenga significación para su existencia. El capitalismo ha destotalizado el sentido, su dimensión global sólo se puede expresar en el ámbito de la Verdad-sin sentido. Toda sociedad tiene derecho a salvaguardar su cultura y su mundo de vida. Y debe quedarnos claro que no hay ninguna excusa para que se cometa este gran crimen.
La verdad de la globalización es que ha construido nuevos muros que defienden de la marea inmigrante. Si, derrumbaron el muro de Berlín en 1989 sin embargo, se construyeron muros ideológicos más difíciles de derrumbar. Muros que representan fantasías obscenas y brutales, racistas y sexistas. ¿Cuándo comprenderán que la verdadera solución a todos estos problemas migratorios e ideológicos esta en cambiar a la sociedad de modo que la gente no intente escapar desesperadamente de su propio mundo? Pero no, tan sólo lo encasillan en un problema del departamento de migración y le ponen más ladrillo al muro.
Otro de los mecanismos que más operan en el sometimiento de la humanidad y contribuye de manera agresiva y tiránica es la religión. La religión no hace sino promover la intolerancia, el odio, el rencor contra los gays, el miedo. Deberían prohibir la religión por completo pues lo único que hace es convertir a las personas en borregos, en rebaño diría Nietzsche, un rebaño demasiado compasivo ya que tienen que ser anestesiados  contra su sensibilidad elemental respecto al sufrimiento del otro y tal parece que se aliena mejor cuando hay una causa sagrada de por medio.
¿Por qué no matar a dios como lo hizo Nietzsche en su momento? ¿Por qué no simplemente hacer el bien por el bien mismo?



No hay comentarios: