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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Sobre juicios y demás


Ya lo dice el Eclesiastés "Todo tiene su tiempo" y en definitiva lo creo. Hace no mucho cualquier juicio o comentario externo sobre mi persona me afectaba ya sea de modo positivo o no, el caso es que se generaba algún movimiento en mi persona. 
Hoy he comprendido que después de estar en una constante lucha ante estas situaciones, ante un mundo que finalmente resulta invisible; me doy cuenta de que el único juicio que verdaderamente cuenta es el propio como bien le decía el Rey al Principito " Te juzgaras a ti mismo, es lo más difícil. Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los otros. si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio". Es sabio el rey sin duda, pues he llegado a la conclusión de que si consigue uno dejar que los juicios sigan su propio desarrollo silencioso y sin estorbos (lo externo), como todo progreso. Pues un buen juicio debe brotar de lo más profundo de uno mismo, no puede ser apremiado ni favorecido por nada. Lo importante -creo yo- estriba en gestar algo y luego parirlo. Quisiera dejarme llevar por cada impresión y de cada germen de un sentimiento por completo en sí mismo, en la oscuridad, en lo indecible, en lo inconsciente, en lo inalcanzable al propio entendimiento, y esperar con profunda humildad y paciencia la hora del alumbramiento de una nueva claridad. Ésta es la única manera de vivir que puede decirse propia para la comprensión de la verdadera creación. Que mas da lo que digan los otros de uno mismo si nunca nadie logrará profundizar en tal conocimiento. Sólo el amor puede captar y hacer suyas las cosas que son justas.