jueves, 29 de octubre de 2009

Aletargamiento mental



Mucho ha sido el tiempo en que he buscado producir algo. Traté de dialogar con Zizek y su concepto de ideología pero simplemente no me atrapó. Zizek me había parecido muy interesante cuando habla de todo este rollo de los medios de control, muy como al estilo sarcástico de Braudillard pero ahora que me topo con sus compresiones "lacanianas" de los conceptos me ha venido a modificar todo lo que pensaba de él y es que no sé pero Lacan no me gusta nadita y si soy más sincera todavía ni lo conozco lo suficiente. Pasa que cuando comienzo a leer y me atrapa pues me quedo y si no pues mejor lo dejo dado que hay tanto por aprender que si no me llena simplemente ¡chau!
Creo lamentablemente que me he vuelto un poco así con los caballeros ¡ups! y es que cada vez se convierte uno en un ser más cerrado, más "selectivo" así se dice por no decir "me gusta estar solo ¿y?" es curioso como quizá no he podido dedicarme a lo intelectual aún en mi estancia por acá pero si que he leído mucho al ser humano. Y no deja de admirarme que en realidad los humanos somos de verdad muy complejos sin tener que serlo y yo soy la primera en introducirme a dicha categoría.
La complejidad del ser es sin duda a mi parecer, mental y es que con la mente se puede crear y destrozar cuanto se quiera. La vida es tan bella y tan simple que lo único que la malogra es la mente humana. Me acuerdo tanto de Rollo May y su necesidad por el mito, todo era tan simple cuando había ya una explicación alegórica y sagrada de cuanto acontecía y es que de algún modo ya el sentido estaba dicho y no había que buscarle más. Tan sencillo como decir que todo está escrito y somos hijos de la providencia sin embargo el concepto de libertad surge gracias a que el hombre decidió ir en contra de lo establecido (Bravo!!), Stuart Mill hasta le dedicó un ensayo completito, interesante por cierto, pero hoy ¿quién lo lee? a quién le interesa hablar de la libertad cuando es un concepto por demás trillado? uuuuyyy es maravilloso ver el desfile de conceptos que pasan uno tras otro por el vocabulario humano y ni se sabe qué demonios significan. Esto lo digo a razón de que hace poco leí un gran discurso, muy bien escrito, cuidando con cautela cada palabra y sentido de la misma pero quien lo pronuncio no tenía ni la menor idea de lo leído y si, es fácil pronunciar las palabras de otros pues nos quita de la responsabilidad de poseerlas. Lo dicho en el lenguaje se convierte en banal cuando la palabra no se siente en el alma. 
Por esto, decidí no dejar de escribir pues ya sea bien escrito o no, es mi alma la que pronuncia por mi. Bien, sigo en mi aletargamiento mental pues pensar últimamente no es lo mío, espero pase pronto este lapsus pues de lo contrario temo estarme extinguiendo.
Con amor y desventura en él.

1 comentario:

Unknown dijo...

Es la falta de tiempo -las ganas de no malgastar el tiempo. De no rozar siquiera lo inesencial, aquello que no me dice nada (olvidar la traslación de la Tierra como Sherlock Holmes), que se queda mudo en un páramo baldío. Lograr sentir el peso del pensamiento o distinguir, entre neblinas londinenses, el pensamiento con peso. Compartamos aletargamiento, para poder distinguir (y quizá distinguirnos).