martes, 29 de julio de 2008

J. Y los engañosos caminos de la soledad


Hace unos días fui testigo de un acontecimiento que me ha dejado un vacío, quizá por ello, no había hablado respecto al asunto pues aún seguía tratando de digerir las imágenes pero sobre todo el hecho en si. No pude evitar el cuestionamiento ¿Se pudo haber prevenido?...
J. una alumna mía de hace un cuatrimestre, es una chica de unos veinte años aproximadamente (soy tan mala para eso de las cuentas que por eso escribo y no sumo) una chica que sin duda llama mucho la atención, la llama; por su desarreglo y falta de limpieza, por su actitud de agresión y prepotencia que no es más que el disfraz de sus miedos e impotencia. Y a mi en particular me llamaba mucho la atención por su efímera lucidez y su vocabulario rico y culto cuando interfería en clase. Cuando no interfería se mantenía presente pero lejana en el país de las drogas.
En una ocasión me atreví a abordarla y pedirle que por favor no fuese ya a mi clase drogada, evidente, lo negó sin embargo, no lo volvió a hacer.
En la Institución en donde trabajo (muy católica por cierto) existen los coordinadores de carrera y existe un departamento psicopedagógico, esto me dio tranquilidad porque le hice saber a la coordinadora de su carrera, Derecho por cierto, el caso. Ella atenta y sonriente como siempre (con tintes de falsedad ya que la huelo como perro) me dijo que también le preocupaba y que ya estaban trabajando en ello. Ufff respiré y dije ya hice lo que debía hacer.
Pasó el tiempo, y yo escuchaba en pláticas de pasillos sobre "La merilin manson" y que esto y que lo otro y burlas, críticas y vaya una infinidad de comentarios tan tristes que no sabia a quién hacían referencia. De pronto era J. si ella quien cada día estaba más pérdida en su caos interno sedado por droga, quien con su actitud altanera se mostraba ante la sociedad y retaba a quien se le pusiera de frente, quien se la pasaba robando a los otros alumnos y vendiendo lo que pudiese. En fin, hace unos días irrumpió la policía a la Universidad, la aprehendieron posteriormente de hacerle saber a ella y a su madre que estaba expulsada. El modo fue el más inhumano e injusto que pudieron llevar a cabo (qué irónico no? los abogados violando todos los derechos de una persona y cometiendo las injusticias posibles) se las llevaron, en el camino todos los alumnos aplaudían, sí, aplaudían como si de verdad se hubiese hecho algo bueno, algo justo. Ambas, madre e hija se retiraban a empujones de la poli y las autoridades académicas se retiraron como sacudiéndose las manos casi casi y emitir el "ya estuvo".
A los minutos después en la calle las encontré a ambas en una parada del camión, eso significa que la retirada del campus fue pura parafernalia y en realidad sólo las sacaron y nada más. 
Me acerqué a J. y su madre preguntando si estaban bien. J. respondió que no ya que la habían acusado de modo injusto  y que ya estaba expulsada; me presentó a su madre quien se veía muy mal obvio, y le pregunté que si podía ayudarla en algo, la madre me respondió "si profesora necesitamos dinero pues me urge ir por una botella" saque el dinero de mi bolso, se los di y me despedí, le dije a J. que lo sentía mucho y que esperaba que estuviese bien. 
Tomé mi camino a casa y pensaba... madre alcohólica, padre ausente hija drogadicta, la ecuación de la disfuncionalidad.  ¿Se pudo haber evitado? si, sin duda, si se hubiese guiado a J. , si se le hubiese ofrecido ayuda para trabajar en su adicción quizá si. La institución hizo lo que todas las instituciones, promover valores para no vivirlos, cumplir las normas para poder acceder a una educación de reconocimiento pero tan sólo la pantalla. Yo doy clases de ética y derechos humanos entre otras cosas y puedo decir que también tuve culpa, porque al haber visto el camino que estaba siguiendo J. pude acercarme y tratar de hacer algo más, no lo sé, me quedo con ese vacío, pensando que quizá pude haber dado más que unas cuantas monedas para ella y su madre y despedirme para siempre de ella. Es muy necesario replantearnos la institucionalización y más cuando manejan un lema de ser humanistas. Debo confesar,  me siento nauseabunda. Sólo espero que J. no se olvide por completo de si misma. 

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